¿Por qué se celebran los cumpleaños?

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Los cumpleaños de forma tradicional, son un motivo de celebración, de fiesta, de risas y de compartir con esas personas cercanas de una forma especial, siendo el cumpleañero el centro de atención, aquel para quién van dirigidos los buenos deseos, los extensos mensajes y los obsequios, además de claro, el pastel y sus velas. Las sociedades han forjado esta celebración como un hábito, por lo que el celebrarlo es parte de una rutina social, algo que esta aceptado y que, cuando no se cumple, es visto de una forma triste y tal vez renegada.

¿POR QUÉ CELEBRAR LA FECHA DE MI CUMPLEAÑOS?

El día que llegamos al mundo, es un día que marca la diferencia con los demás, cambiamos, a través de nuestra presencia física y tangible, el mundo de las personas que nos rodea, especialmente la de nuestros padres y familiares más cercanos, para algunos, es motivo de alegría y regocijo, recibir un nuevo miembro en la familia, por ello, dicha fecha queda enmarcada para la historia, pasa a ser recordada y celebrada como agradecimiento de ese primer día en que, cada uno como persona, llego al mundo para cambiar lo ya establecido.

¿Por qué celebrar mi cumpleaños / por qué celebrar un cumpleaños?

Tal vez una respuesta clara ante esa pregunta no exista con una certeza absoluta, sin embargo, los cumpleaños son celebrados por motivo cultural, por motivo tradicional, por cumplimiento con eso que es una regla ya establecida, ahora bien, todo aquel que celebra su cumpleaños, es porque así lo decide, porque se siente cómodo con ese mandato social y es la excusa perfecta para compartir con aquellos que queremos, es la excusa perfecta para dar paso a las risas, a lo obsequios y especialmente, ser el centro de atención de eso nuevo, de eso diferente y especial, así sea por unas pocas horas.

¿Por qué celebrar un cumpleaños? Lo dicho anteriormente nos puede ayudar a dar respuesta a esta otra interrogante, si cumplir años es la excusa perfecta para el cumpleañero ser el centro de atención, recibir obsequios y pasarlo en grande con las personas más cercanas a su círculo, aquellas personas invitadas por el cumpleañero, también lo pasaran genial, es por ello que solemos festejar los cumpleaños de otros, además de, darle un sentido más emocional y simbólico al hecho de que, en esa fecha, hace un tiempo, esa persona llego al mundo y gracias a ese día en particular, tu puedes conocerla y mantener un vínculo afectivo.

Celebrar un cumpleaños suele implicar muchos matices, cuando se es niño, por ejemplo, se ansia que llegue ese día por el único objetivo de que las personas mayores le entreguen obsequios, especialmente juguetes, además de, poder jugar por varias horas, con los amigos más cercanos, haciendo que casi cualquier travesura valga, pues es el día de cumpleaños, cuando somos un poco más grande, ese sentido se transforma un poco, ahora el gusto es por salir a divertirse, hacer algo diferente, comer dulces y celebrar con nuestros amigos, cuando se es mucho mayor, el celebrar un cumpleaños, además de ser motivo de festejo, se vuelve un agradecimiento hacía la vida por tener la oportunidad de seguir en pie, tomando en cuenta, todo lo transcurrido.

¿Por qué odio mi cumpleaños?

El odiar el cumpleaños propio, a pesar de que se celebra el cumpleaños de otros, es uno de los sentimientos y acciones más comunes que podemos encontrar, aunque no sean del todo aceptados o entendidos por la sociedad. Como se explicó en un comienzo, la fecha de cumpleaños, está rodeada de un matiz casi místico, implica la llegada de una nueva vida al mundo, una nueva persona y unas nuevas transformaciones, todo eso es motivo de celebración, pero, mientras transcurre la vida, puede que esa fecha se transforme un poco y se vea afectada o influenciada por factores externos.

Algunos motivos por los cuales las personas terminan por odiar su cumpleaños:

  • La muerte: La muerte de un familiar muy querido o de una pareja o amigos en el mes que cumplimos años o el mismo día que cumplimos años, es uno de los motivos más comunes por lo que las personas tienen a tomar aversión a su cumpleaños, odiando ese día y todo lo que significa, incluso el mes que rodea la fecha.
  • El envejecimiento: Cumplir años, significa no solo un año más de vida, sino uno menos también, uno menos en esa cuenta regresiva que a todos, tarde o temprano nos llegará el momento, por ello, algunas personas, tanto hombres como mujeres, sienten odio hacía su fecha de cumpleaños, evitando celebrarla o incluso cambiándola, para poder reducirse algunos años de más.
  • La nostalgia: El no tener a alguien con quien celebrar ese día especial, es otra de las causas más frecuentes que presentan las personas que odian su propio cumpleaños, el no tener ya consigo a esa persona con la cual darle sentido a esa fecha, un hermano, una amiga, la madre o el padre, por lo que evitan celebrarlo.
  • Recuerdos pasados: Las malas experiencias en el pasado, son otra fuente de odio hacía los cumpleaños propios, especialmente cuando el suceso es muy importante y significativo en la vida de una persona, como la ruptura de una separación, el descubrimiento de un hecho en particular, una pelea o mala experiencia vivida en esa fecha.
  • El no tener suficiente dinero: Este es otro de los motivos por los cuales se puede llegar a odiar un cumpleaños propio, el no poder celebrarlo como se desea, el no poder compartir con quién se quiere y el no poder recibir obsequios.
  • No ser el centro de atención; Hay personas que no les gusta la exposición ni ser el centro de atención, se sienten incomodos a penados o avergonzado situación que va a depender del carácter de cada persona. Otro factor no menos importante es el hecho de que algunas personas le gusta vivir su vida libre mente, sin compromisos o estereotipos impuestos por la sociedad.

Sin duda, son muchos los motivos que pueden estar acompañados al momento de odiar un cumpleaños propio, tantos que nadie externo, debería estar en la posición de juzgar o interferir en las decisiones propias acerca de qué hacer o cómo vivir esa fecha que finalmente es única, es principio, solo le pertenece a aquella persona que nació en ese día especial.